Es difícil cerrar los ojos, dar rienda suelta a las posibilidades que se ocultan en tu trastocado e inconsciente cerebro. No puedes descansar, no existe salida. Los miles de pensamientos retenidos, escondidos, salen a flote para recordarte que existen y escupirte su mierda para que les prestes atención. Estás acabado.
Al final acabas pensando en inocentes ovejitas para controlar el torrente de pensamientos, pero éstas acaban durmiéndose mientras tú, desesperado, sigues pidiéndoles auxilio.
[Tengo miedo a dormir]
sábado, 19 de febrero de 2011
martes, 15 de febrero de 2011
¡Otra ronda!
Siento demasiada morriña, algo exagerado.
Como si al besarle segregara la sustancia adictiva nunca creada, la definitiva, la mortal y destructiva.
La sustancia recorre el cuerpo. Te enfada, te hace reír y llorar y te hace ponerte triste. Hace que se te llene la tripita de mariposas y hormiguitas que recorren tu ombligo por dentro, y que por más que te rascas o bebes agua no se van.
Es algo sin cura. Ni los más grandes científicos han podido dar con el remedio de este curioso hecho que se da desde tiempos inmemoriales.
Después de todo, sé que estoy enferma y que tendré que convivir mucho tiempo con las mariposas en mi estómago pero, por el contrario, nunca había estado tan contenta.
Es una enfermedad con deliciosos efectos secundarios. No los cambiaría por nada del mundo.
Estoy loca, enferma, pero me entregaré a esa locura toda la vida sin remordimientos.
Como si al besarle segregara la sustancia adictiva nunca creada, la definitiva, la mortal y destructiva.
La sustancia recorre el cuerpo. Te enfada, te hace reír y llorar y te hace ponerte triste. Hace que se te llene la tripita de mariposas y hormiguitas que recorren tu ombligo por dentro, y que por más que te rascas o bebes agua no se van.
Es algo sin cura. Ni los más grandes científicos han podido dar con el remedio de este curioso hecho que se da desde tiempos inmemoriales.
Después de todo, sé que estoy enferma y que tendré que convivir mucho tiempo con las mariposas en mi estómago pero, por el contrario, nunca había estado tan contenta.
Es una enfermedad con deliciosos efectos secundarios. No los cambiaría por nada del mundo.
Estoy loca, enferma, pero me entregaré a esa locura toda la vida sin remordimientos.
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