miércoles, 23 de mayo de 2012

Gritando los miedos

No creo que estemos cerca del final. Tampoco del principio. Solo tenemos miedo. Miedo de algo grande y maravilloso que puede no cumplirse nunca.O de que ese algo sea demasiado grande. O demasiado maravilloso. Quizás tenemos miedo de mirar atrás, a un lado, al otro, y descubrir que el mundo no es solo lo que tenemos a escasos metros de distancia; el mundo es mucho más.
Quizás tengamos miedo de que nunca nos comprendan, de que nunca nos llenen, de que nunca encuentren la canción perfecta para definirnos; de que nunca exista una flor que evoque el olor de nuestro pelo, de que no exista el beso perfecto. De sentirnos pequeñas, o de sentirnos grandes. O ni lo suficientemente pequeñas ni lo suficientemente grandes.
Miedo de que no haya nadie que nos abrace en el momento dado, o de que nos abracen demasiado.
De que nunca nos sea suficiente.

Pero es que el mundo, es así de misterioso y ambiguo.



jueves, 26 de abril de 2012

Agárrate fuerte

Me siento perdida, desolada, angustiada.
No sé en qué momento mi mecanismo de movimiento empezó a fallar. No sé en qué momento la seguridad se tomó unas vacaciones indefinidas y me dejó sola ante la multitud de decisiones y problemas que afrontar.
No sé desde cuándo me siento tan sumamente pequeña y vulnerable que no me apetece respirar muy alto por no despertar a más monstruos de debajo de mi cama.
Solo quiero estar en paz, poder dormir por las noches. Que cuando cierre los ojos, el cerebro se apague también y me deje de recordar todo lo que tengo encima.

No puedo con esto. Solo quiero volver a sentirme una niña, volver a sentirme viva y tenerlo todo claro. Y que por las noches, cuando vengan los monstruos, cerrar los ojos y taparme con la manta hasta la nariz sirva para hacerlos a todos trizas.

Solo quiero ser feliz.


lunes, 16 de abril de 2012

Mujeres de ojos grandes

"La tía Leonor tenía el ombligo más perfecto que se haya visto. Un pequeño punto hundido justo en la mitad de su vientre planísimo. Tenía una espalda pecosa y unas caderas redondas y firmes, como los jarros en que tomaba agua cuando era niña. Tenía los hombros suavemente alzados, caminaba despacio, como sobre un alambre. Quienes la vieron cuentan que sus piernas eran largas y doradas, que el vello de su pubis era un mechón rojizo y altanero, que fue imposible mirarle la cintura sin desearla entera. "

lunes, 9 de abril de 2012

Disculpas de papel rojo

Trazo una línea con el dedo para posteriormente desdoblarla con los ojos.
Miro el polvo acumulado en un cuaderno, paso el dedo y frunzo el ceño ante el paso del tiempo perdido.
"Sofí, no pierdas así el tiempo, eso sí que es un desperdicio... Pierde el tiempo en pintar y bailar!" , me digo a menudo.
Hoy se me ha ocurrido una cosa: besar mi cuaderno olvidado. He ido a por mi pintalabios más rojo, me he encendido los labios y, abriendo lentamente el cuaderno y acariciando cada hoja, le he plantado un beso en la esquina inferior derecha de las cinco primeras hojas que me he encontrado. (Me encanta dejar besos en las hojas que me gustan  y verlos de vez en cuando, como recuerdo, tiempo después).
Al terminar, he sentido una desbordante sensación de satisfacción, escapándome incluso una sonrisa.

He tenido la ligera sensación de que el cuaderno se ha llegado a ruborizar, silencioso.
Creo que ha debido gustarle mi disculpa de tintes rojizos.

viernes, 6 de abril de 2012

Cero

En Villafracaso, hoy es fiesta.
Todos sus habitantes duermen a pierna suelta, insatisfechos.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Puta

Es complicado.
La monotonía es una cruel bestia que te despelleja las ilusiones. Las devora.
Yo tendría muchas con las que alimentarla, pero no quiero darle ese placer. Quizás ahora se está dando un festín en mi honor, pero desde luego que esto no va a acabar así. Con cada cambio, la haré pequeña.
Y no voy a dejar de creer, de soñar. Oh no, claro que no. Tengo hecha una lista de cosas que quiero hacer y pienso hacer todas las que me quedan por tachar.

No vas a poder conmigo, perra.

martes, 13 de marzo de 2012

Cárcel de Abundancias

Desde luego, hay veces en las que quedarse callado es la mejor respuesta.

Pero por desgracia, mi garganta nunca fue un almacén de palabras no dichas, ni una cárcel, ni un ataúd. Mi lengua nunca ha sido conformista o silenciosa.
Así que si esperas que me calle, vas listo.

lunes, 5 de marzo de 2012

Papeles viejos

¿Por qué siempre parece que el tiempo pasado fue mejor?
Posicionándonos en el susodicho momento, seguramente tampoco éramos del todo felices. ¿Qué cambia entonces? ¿Qué hace que todo el mundo, echando una vista al pasado, piense que eran momentos más felices que los actuales?
Supongo que el no tener algo que crees o que sabes que antes tenías. Cuando uno ha perdido lo que tenía, lo echa de menos. No lo valoraba en el pasado como lo valora ahora. Acude el remordimiento y el famoso "y si.." y dejamos vagar a nuestra mente por un mundo que nunca existió y que estaba destinado a no hacerlo.
No debemos vagar tanto por un camino fantasma, pero reconozco que es difícil no hacerlo. Sobre todo porque a veces uno sonríe recordando buenos momentos. Yo, de hecho, suelo hacerlo de vez en cuando.

Pero es cansado echar la mirada atrás, asomarse al pasado y echar un vistazo, corriendo el peligro de quedar atrapado en él. Me va a entrar tortícolis de tanto mirar, así que debería de dejar de hacerlo, al menos de manera frecuente.

O aceptar que viviré siempre con una contractura cervical.

¡BOOM!

Noto que me ahogo en un vaso de cristal. ¿O realmente estoy en mitad de la tormenta, en un mar del que nadie ha regresado? Yo qué sé.
Lo que sé es que estoy agobiada, estoy estoy cansada. ¿De qué? Creo que de muchas cosas. O a lo mejor no de tantas, pero al menos de las que estoy hasta los cojones son lo suficientemente grandes. Me agota.

Tengo ganas de cambiar algo de manera radical. Cortarme el pelo, irme lejos, gritar hasta no poder más.
Ah, y también quiero una máquina del tiempo, a ser posible. Si alguien conoce de alguna tienda donde las vendan, por favor, que me avise.
Me apetece esconderme en un poco en los buenos tiempos.

Arg.

sábado, 11 de febrero de 2012

Desencantos

Desencantada es quizás la palabra perfecta.
Batir de las olas contra un nuevo muro que separa dos partes de un mismo mar.
Un muro que hace un tiempo no estaba, pero que se ha ido creando a base de ladrillos en forma de palabras, cemento en forma de tensiones y presiones, argamasa con dos nombres suspendidos en el aire.

Lo siento, nunca quise que se erigiera un muro apaciguador. Nos desencanta a los dos.
Derríbalo. Derribémoslo.

martes, 10 de enero de 2012

Ya puestos...

Escribamos y sintámonos muertos.
Vamos a mover los dedos enlazados en un lápiz, pero dejemos que a nuestra vida le entre polvo, que las cuerdas que nos unen a todo y todos se desgasten y rompan...
Tirémonos entonces ahora al vacío a ver qué pasa... Y lloremos mientras lo hacemos, pero sin tener razón específica, creyendo que no sabemos por qué salen... ¡Hagámoslo!
Y quitémonos las ropas, que ahí abajo donde caeremos seguro que hará frío y no nos interesa abrigarnos para resistir...
Y pasemos frío y abrámonos la piel, partamos nuestro cuerpo en dos y metamos dentro un papel con guarrerías y gilipolleces escritas, y calentémoslo con el poco calor que aún nos queda dentro antes de llegar abajo, a aquello incierto pero oscuro a lo que nos estamos entregando deseosos, para que lo que hemos escrito crezca dentro de nosotros...
¡Y dejemos que fluya todo! Digamos mentiras, escupámonos los unos a los otros y luego cortémonos el pelo... Reflejémonos en los ojos de los demás a modo de espejo para ver nuestra imagen nítida y putrefacta...
¡Pero sonriamos! Sonriamos ante lo esperpéntico y miremos nuestros pies, y después recorramos nuestro cuerpo, y parémonos en nuestros corazones... Mirémoslo fijamente y contemos hasta tres para hacerlo explotar con el pensamiento, explotemos esto que nos mueve y nos determina, esta máquina que nos daba este poco calor que teníamos dentro. ¡Qué más da! Hagámoslo y sintamos esas cosquillitas cuando lo explotemos en pedazos de risas histéricas y sentimientos confundidos.
Y después mirémonos y digamos en alto:
- Y ahora, ¿Quiénes somos? ¿Dónde estamos?

Y alguien, que todo lo habrá visto, contestará:
- Nada, tristeza y mugre en un desierto de soledad.