lunes, 9 de abril de 2012

Disculpas de papel rojo

Trazo una línea con el dedo para posteriormente desdoblarla con los ojos.
Miro el polvo acumulado en un cuaderno, paso el dedo y frunzo el ceño ante el paso del tiempo perdido.
"Sofí, no pierdas así el tiempo, eso sí que es un desperdicio... Pierde el tiempo en pintar y bailar!" , me digo a menudo.
Hoy se me ha ocurrido una cosa: besar mi cuaderno olvidado. He ido a por mi pintalabios más rojo, me he encendido los labios y, abriendo lentamente el cuaderno y acariciando cada hoja, le he plantado un beso en la esquina inferior derecha de las cinco primeras hojas que me he encontrado. (Me encanta dejar besos en las hojas que me gustan  y verlos de vez en cuando, como recuerdo, tiempo después).
Al terminar, he sentido una desbordante sensación de satisfacción, escapándome incluso una sonrisa.

He tenido la ligera sensación de que el cuaderno se ha llegado a ruborizar, silencioso.
Creo que ha debido gustarle mi disculpa de tintes rojizos.

viernes, 6 de abril de 2012

Cero

En Villafracaso, hoy es fiesta.
Todos sus habitantes duermen a pierna suelta, insatisfechos.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Puta

Es complicado.
La monotonía es una cruel bestia que te despelleja las ilusiones. Las devora.
Yo tendría muchas con las que alimentarla, pero no quiero darle ese placer. Quizás ahora se está dando un festín en mi honor, pero desde luego que esto no va a acabar así. Con cada cambio, la haré pequeña.
Y no voy a dejar de creer, de soñar. Oh no, claro que no. Tengo hecha una lista de cosas que quiero hacer y pienso hacer todas las que me quedan por tachar.

No vas a poder conmigo, perra.

martes, 13 de marzo de 2012

Cárcel de Abundancias

Desde luego, hay veces en las que quedarse callado es la mejor respuesta.

Pero por desgracia, mi garganta nunca fue un almacén de palabras no dichas, ni una cárcel, ni un ataúd. Mi lengua nunca ha sido conformista o silenciosa.
Así que si esperas que me calle, vas listo.

lunes, 5 de marzo de 2012

Papeles viejos

¿Por qué siempre parece que el tiempo pasado fue mejor?
Posicionándonos en el susodicho momento, seguramente tampoco éramos del todo felices. ¿Qué cambia entonces? ¿Qué hace que todo el mundo, echando una vista al pasado, piense que eran momentos más felices que los actuales?
Supongo que el no tener algo que crees o que sabes que antes tenías. Cuando uno ha perdido lo que tenía, lo echa de menos. No lo valoraba en el pasado como lo valora ahora. Acude el remordimiento y el famoso "y si.." y dejamos vagar a nuestra mente por un mundo que nunca existió y que estaba destinado a no hacerlo.
No debemos vagar tanto por un camino fantasma, pero reconozco que es difícil no hacerlo. Sobre todo porque a veces uno sonríe recordando buenos momentos. Yo, de hecho, suelo hacerlo de vez en cuando.

Pero es cansado echar la mirada atrás, asomarse al pasado y echar un vistazo, corriendo el peligro de quedar atrapado en él. Me va a entrar tortícolis de tanto mirar, así que debería de dejar de hacerlo, al menos de manera frecuente.

O aceptar que viviré siempre con una contractura cervical.

¡BOOM!

Noto que me ahogo en un vaso de cristal. ¿O realmente estoy en mitad de la tormenta, en un mar del que nadie ha regresado? Yo qué sé.
Lo que sé es que estoy agobiada, estoy estoy cansada. ¿De qué? Creo que de muchas cosas. O a lo mejor no de tantas, pero al menos de las que estoy hasta los cojones son lo suficientemente grandes. Me agota.

Tengo ganas de cambiar algo de manera radical. Cortarme el pelo, irme lejos, gritar hasta no poder más.
Ah, y también quiero una máquina del tiempo, a ser posible. Si alguien conoce de alguna tienda donde las vendan, por favor, que me avise.
Me apetece esconderme en un poco en los buenos tiempos.

Arg.

sábado, 11 de febrero de 2012

Desencantos

Desencantada es quizás la palabra perfecta.
Batir de las olas contra un nuevo muro que separa dos partes de un mismo mar.
Un muro que hace un tiempo no estaba, pero que se ha ido creando a base de ladrillos en forma de palabras, cemento en forma de tensiones y presiones, argamasa con dos nombres suspendidos en el aire.

Lo siento, nunca quise que se erigiera un muro apaciguador. Nos desencanta a los dos.
Derríbalo. Derribémoslo.