Nuevamente veo la luz que me calienta por dentro. Aquel resplandor que hace que nunca me sienta sola. Siento dulzura, ternura... Tengo el corazón como el terciopelo, con su nombre bordado con seda..
Pero pese a eso, me siento impotente porque la gente de mi alrededor no ve lo que se está perdiendo. No ve esa dulzura, no siente calor en su interior. Están perdidos en un abismo en el que se han acostumbrado a vivir. Como los cromañones de las cavernas.
Me da rabia. Me da rabia que no sueñen, que no les dejen sonreír, que se sientan atados. Me gustaría que se sintieran libres y vieran que el abismo es la única opción abocada al fracaso.
No estáis solos. No estás sola. Tú puedes salir del barro en el que estás metida. Solo tienes que tirar, y una vez fuera, correr muy lejos de ese lugar.
No te dejes arrastrar, que nada te apague esa sonrisa. Nada, ni nadie.
Nadie merece robar una sonrisa que no le pertenece.