Abre el escaparate para que todo el mundo pueda ver el interior.
Qué más da, no hay nada que esconder.
La fragilidad de un cristal se ha convertido en mi forma de vida. Ahora todo parece más difícil, más pesado, más desgarrador. El batir de alas de una mariposa se me antoja un huracán, y me dejo llevar por ese torbellino de vientos y persecuciones.
No, todo es cuestión de aguantar. Aguantar los vientos que me tienen mareada y me sacuden de aquí para allá. Aguantar aferrada a ese gran pilar que me sostiene con sus brazos inquebrantables, incondicionalmente.
Un día aprenderé a volar, y los vientos solo me harán cosquillas en la piel mientras me impulsan más arriba.
Pero ahora me apetece descansar. Dejar de sentirme un pequeño insecto aplastado contra un cristal.
Todo cambia segun el cristal por el que miras.
ResponderEliminarYo creo que es cuestión de hilos
Pero...estando aplastada contra él...¿es fácil mirar?
ResponderEliminarDefinitivamente, es TODO cuestión de hilos =)
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