viernes, 13 de septiembre de 2013

¿Sólo Personajes?

Él es el interrogante, eso está claro. Pero, ¿y la pregunta?
No tengo ganas de decepciones, sólo quiero besos. Besos que no me lleven directa al desastre de siempre, a la situación de pérdida. No quiero promesas de cuentos que aún están por escribirse, ni paseos por la playa que nunca existirán, ni desayunos a base de darse bocados, ni ojos que se miran y hablan por sí solos.

Este cuento sé que lo escribo yo sola pero, ¿en qué parte apareces tú? ¿En la de los besos o la de los tortazos? ¿En la de las perdices o los destierros?

Sé que nunca prometiste nada, que siempre has sido muy claro, que nunca prometiste un cuento de hadas. Sé que soy yo, que me adelanto a los hechos, que imagino un guión de adversidades y aventuras pero de final feliz para no pensar en que puede darte por marcharte, en que puedes decir de un momento a otro que esto no es un cuento y que el juego se acabó, sin que a mi me haya dado tiempo a cansarme de ti, ni de todo esto. Necesito pensar en un guión para creer en él, para coger esperanza, para convencerme y convencerte de que vale la pena seguir imaginando, sólo por si se convierte en realidad.

Pero también hay algo cierto. Y es que hasta ahora tú tampoco te has opuesto a nada, ni te has quitado el disfraz de héroe, ni te has cansado del cuento... Y es por eso sigues siendo el interrogante.
Pero dime, si tu eres el interrogante, ¿Cuál es entonces la pregunta?


(Sshhh... No la digas en alto).

miércoles, 31 de julio de 2013

Absolutamente nada más

"Quiero, para empezar
que quiera y pueda estar jodiendo todo un día,
Que me de bocados en el culo para que me ría
y cachetes en el olvido, para que no olvide.
Quiero que me haga sitio en sus bolsillos
y me lleve a la reunión más aburrida de la mañana,
que me meta mano imaginaria y me lo cuente.
Quiero que se revuelva la ropa y las ideas cuando me oiga que llego
porque crea que así me gusta más,
que me sonría y se ponga serio con igual intensidad,
que le guiñe un ojo a mis amigos,
y me diga que él también va a proteger a mi hermana.
Quiero que me cuide del sol si me da miedo,
emborracharme con él como una cuba,
que sepa todos mis secretos menos uno,
que le guste dormirse agarrado a una de mis tetas,
que me tire de la coleta hacia atrás y me diga:
"te voy a violar, so perra"
para acto seguido cogerme al vuelo
y curarme la herida que tengo justo en la mitad de la vida.
Quiero que sueñe conmigo
y me llame para decirme que ha leído no sé qué cosa en no sé qué sitio,
que sepa discutirme.
También quiero que se largue de vez en cuando
y alguna que otra vez, que no me haga ni caso
para limarme caprichos y pucheros.
Que me diga en susurros cuando llueve:
"¿Qué tienes, bonita, no estés triste, quieres ir a hacer el loco un rato?
Que adore mis abrazos y mis silencios,
que se desviva con mis defectos,
que me huela la piel.
Quiero que me quiera tanto como yo me quiero
y si puede, más y mejor.
Que me desvalije lo vulnerable
y lo ponga en una casa de empeños
y con lo que saque nos compre un cuento de final feliz
de dos al precio de uno.

Quiero estrellas fugaces, borracheras a pares, noches en vela
quiero que me abrace y que le duela.

A cambio él ya sabe lo que hay."

Tic tac toc toc, de Isabel Mellado.

martes, 23 de julio de 2013

De Azúcar y Proteínas

Ahora quizá todo va a ponerse un poco más complicado. Todo más cuesta arriba, aprovechando debilidades. Ahora es cuando de verdad quizá empiece la prueba de fuego y todo deje de ser un simple juego; donde tendré que demostrar mis habilidades como funambulista, como domadora de emociones.
Ahora es cuando el público se queda en silencio y me toca a mí inspirar bien profundo antes de salir a escena.
Lo bueno es que al menos sé bien cuáles son mis fortalezas y mis debilidades. Sé en qué momento soy más vulnerable sobre la cuerda y, por tanto, cuándo debo estar más atenta para no perder el equilibrio. También sé que siempre me ha tocado ser funambulista aunque sin demasiada vocación, de manera que no siempre las tengo todas conmigo y alguna vez he caído directa sobre el entablado del escenario sin ninguna colchoneta que amortiguase la caída..
Tengo que pensar que esta vez va a ser solo una de tantas pruebas, que no es tan importante, que solo es un espectáculo que se acabará tras el gran truco final y los aplausos. Sólo necesito confiar en mi misma y en que todo saldrá bien, en que mis movimientos serán lo suficientemente precisos y exactos como para no caerme de la cuerda en ningún momento del espectáculo.
Pero esta vez ocurre algo diferente.
Ocurre que tengo una traba, un pequeño esguince de emociones, o en el corazón, qué sé yo. Aún no sé muy bien cómo me lo he hecho. No sé en qué momento mientras andaba bailando al borde de todo sin miedo a nada, a merced del viento y la libertad y sin mirar atrás, me hice aquel esguince fastidioso que lo está cambiando todo dificultándome la salida a escena. ¿En qué momento bajé la guardia y me vi atrapada a merced de una corriente de empalagoso azúcar y proteínas culturizantes? Realmente no lo sé. Sólo sé que es una corriente de aire calentita y cómoda, de las que no apetece salir para poner los pies firmes en la tierra. De esas que te hacen sentir libre, te revuelven el pelo y a la vez te sacan una tonta sonrisa.
Una corriente de libertad y sueños.
Y ese es mi esguince.

...

Es hora de entrar en escena. El silencio sepulcral del público es la señal de salida para empezar mis movimientos. Cierro los ojos, inspiro y doy un firme paso adelante.
Empieza el espectáculo.

sábado, 4 de mayo de 2013

(In)conclusiones


Todo era que me agarrases de la mano y saliéramos corriendo en dirección a ninguna parte. Que la noche nos viera huir como fugitivos contra el tiempo, con la ventaja de sabernos héroes de la libertad, hijos del viento. Era que nos temblaba la pasión en los labios en forma de risa y no nos asustaba bailar bajo la lluvia y decir que nos teníamos el uno al otro, pero sin tenernos. Era perder los zapatos por el camino con la risa en los labios, descalza y anhelante, esperando que me rompieras las costuras. Y marcarnos la piel a besos y a promesas que nunca sabríamos si se cumplirían o no, pero que con solo formularlas nos bastaba. Era sentirse por un instante dentro de una persona, formar parte de un todo, conectar con esa otra inquietud y sacarla a brillar al menos por una noche, exprimiendo el tiempo, apurando cada detalle, cada abrazo, cada segundo de gloria que resbalaba entre nuestros dedos.
Y caer rendidos. Caer exhaustos ante la nada, ante el paso del tiempo, hasta el nuevo amanecer que significaba un nuevo adiós, un nuevo día libre por delante. Sin presiones ni cadenas. Hasta volver a buscarnos una noche más, borrachos de la vida que nunca tuvimos, que siempre ansiamos.
Era solo volar y sentirte a mi lado por un segundo, por un mero instante; sentir ese calor antes de batir las alas, antes de tener que coger corrientes de aire distintas.
Era besarte, y justo antes de decirte “quédate”, que te hubieras marchado ya.
Y claro, así no hay quien pueda seguir adelante.

martes, 19 de marzo de 2013

Finding myself


Echaba de menos aquello que había dejado de sentir. Aquello que inhalaba en casa inspiración como si fuera el oxígeno que daba cuerda a mi cuerpo. Recuperé una parte de mi misma perdida en aquellos pasillos que no me atreví a cruzar, me enfrenté a los dragones que dejé de imaginar y fui en pos de aquel arco iris que siempre se me había antojado lejano e imposible.

Quizá me di la oportunidad de seguir con los pasos que dejé a medias, de terminar de ser ese medio fantasma que vagaba buscando la inspiración adecuada, la decisión correcta, la valentía suficiente. El punto exacto en el que uno se para a mirar qué es lo que quiere verdaderamente en su vida. Ese sueño que siempre se repite pero que nunca se hace realidad. Esa indecisión constante, ese baúl lleno de insatisfacciones que nunca se quedaba vacío. La llamada de auxilio que nunca se atrevió a salir de mi garganta.
Era hora de empezar de cero.

viernes, 1 de marzo de 2013

My motto


“Tú que eras más libre que los sueños, tú que no tenías dueños más allá de los deseos...”

A ti, que te gusta la lluvia sobre los hombros y la mirada perdida en las estrellas. A ti, a quien el viento revuelve el pelo para sacarte una sonrisa, a quien el sol convierte los rizos en guirnaldas de luz.
Tú, que sueñas cada día bajo las nubes, imaginando que vuelas como los pájaros, que viajas con las nubes alrededor del mundo; que recreas todo lo que leíste en los cuentos que te contaron cuando eras niña para vivir tu propia historia, para construir tu propio camino.

A ti, que a veces te da miedo ser mayor por si dejas de sentirte una niña; que a veces se te inunda la frente de mariposas negras cuando te fallan las fuerzas y te sientes sola y extraña, ajena a todo; cuando no puedes hacer frente a la nostalgia…
Tú, que lo tienes todo por delante… No le temas a nada.
No tengas miedo de brillar como una estrella, de adentrarte en lo desconocido, de bailar hasta que el cuerpo aguante, de pasar las noches perdida entre las risas, las calles y la gente, y de llegar a casa con los primeros rayos de sol y el sueño pisándote los talones.
Que no te asuste ser salvaje y vivir rápido. No dudes ante la inmensa cantidad de misterios que te esperan detrás de cada esquina, esperando que los desentrañes o que quizá nunca lo hagas…
Sueña, vive, jamás te arrepientas de nada.
Y sobre todo, pon siempre tu corazón en todo lo que hagas.

jueves, 28 de febrero de 2013

Lady Bird

Sueños y música.
Amor y libertad.
Escribir, leer, volar con las nubes, bailar en secreto, cantar bajo la lluvia, sonreír a corazón abierto.
Labios rojos, y en los ojos, escondido, un sueño.